PUEBLOS DE LA SIERRA DE FRANCIA

MOGARRAZ

En Mogarraz proliferan las casas con entramados, los grandes alerones en los tejados o el trazado irregular de las calles. El paisaje interior de un pueblo que ha hecho de sus bordados, sus cueros y filigranas en plata y oro también su seña de identidad, tal como revela una visita al Museo Etnográfico o Casa de las Artesanías.

Al igual que otras poblaciones de la Sierra su casco urbano se desenreda hacia arriba o hacia abajo a partir del eje que constituye su calle principal. Un eje cuyo paseo podría comenzarse a las afueras, en el Calvario del siglo XVII que localiza el viajero en dirección a Miranda, para hilvanar después los rincones como los que protagonizan la ermita del Humilladero y su Cruz de los judíos, la fuente Cabolaldea, la iglesia o la plaza del Ayuntamiento.

SEQUEROS

Sequeros fue en el pasado la capital administrativa de la Sierra. Y eso ha quedado reflejado en una personalidad arquitectónica que lo diferencia de otros pueblos cercanos, con caserones de granito y varias alturas, de aire burgués y buena cantería erigidas durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Así se explica la singularidad del teatro "León Felipe", construido en 1876 y aún en funcionamiento.

En el entorno de la iglesia de San Sebastián se localizan los grandes soportales sobre los que se alza la Torre del Concejo. Pero uno de sus rincones más queridos es la iglesia de la Virgen del Robledo, en la que descansan los restos de la Moza Santa y Simón Vela, dos personajes fundamentales de la historia espiritual y milagrera de la Sierra de Francia.

Miranda del Castañar

Esta localidad luce uno de los recintos fortificados más notables de Salamanca, por eso destaca la Torre del Castillo. A sus pies queda lo que en su día fuera la plaza de armas y que ejerce la función ocasional de coso taurino. A ella se abre la puerta de San Ginés, una de las cuatro que aún conserva el recinto amurallado. A su lado se alza la antigua alhóndiga en el edificio que hoy acoge el Ayuntamiento.

El mayor espacio abierto intramuros es el que preside el templo de Santiago y San Ginés de Arlés. Frente a él queda la la torre de las Campanas, levantada en el siglo XVII. A este singular espacio se asoman otros edificios de interés, como el de la Cárcel Real, en una de sus esquinas. O la casa del Peso, que hace esquina con la calle Larga. Un callejón por detrás de la iglesia conduce hasta la puerta del Postigo.

San Martín del Castañar

La estructura urbana de San Martín se articula en torno a una larga calle que recorre el lomo montañoso sobre el que se asientan sus casas y que culmina, en uno de sus extremos, con el perfil encastillado de su fortaleza.

Desde la plaza Mayor, que preside una fuente de amplio abrevadero y a la que se abre el exagerado soportal del Ayuntamiento, se camina hacia abajo, se tiende hacia una de sus salidas, la que busca los lavaderos y el recoleto puente medieval que salva el río de los Avellanos. Del otro lado del puente quedan, las ermitas del Socorro y la del Humilladero.

En el extremo contrario de la población sobresale la iglesia parroquial, con una lápida romana junto a su puerta. Desde la iglesia, el paseo hasta el castillo tiene un prólogo de lujo en la plaza de toros. Junto a ella descuellan los muros del castillo, que acoge el cementerio de la localidad, y perfectamente integrado en el conjunto, el centro de interpretación de la Reserva de la Biosfera.

Villanueva del Conde

Villanueva del Conde es una localidad que acaba de incorporarse al grupo de municipios salmantinos que gozan de protección como Conjunto Histórico. Hasta 1755 se la conoció como Aldea del Conde, cuando se liberó de Miranda del Castañar y adquirió la condición de villa "de por sí y sobre sí".

Vista desde lo alto, llama la atención su estructura, única en la Sierra de Francia: casas y edificaciones forman un recinto cerrado, dejando en su interior un gran espacio, las llamadas "huertitas".

Desde una de estas callejuelas se puede contemplar una llamativa pintura mural de árboles esquemáticos que adorna el exterior de la cooperativa vinícola. La pintura, al igual que otra sobre el frontón de pelota, forman parte del Camino de los Prodigios, itinerario que une el pueblo con Miranda del Castañar.

En su casco, con claros ejemplos de arquitectura tradicional serrana, destacan sus amplias plazas, como la de la iglesia y la plaza del Obispo Marijuán.