Carnavales Patahenos
La figura del Pataheno albercano no puede pasar desapercibida dentro del ámbito carnavalesco hispano. Es una representación burlesca de una improvisada de corrida de toros.
La figura del Pataheno albercano no puede pasar desapercibida dentro del ámbito carnavalesco hispano. Es una representación burlesca de una improvisada de corrida de toros. Que posiblemente venga de la suelta de alguna vaquilla carnavalesca para ambientar y divertir la Plaza convertida en momentáneo coso taurino.
El pataheno, hombre relleno a base de sacos de heno y paja, es una figura ridícula, chocante, grotesca, torpe en movimientos, que quizás lo que intentara es pasar desapercibido, hasta que la vaquilla asustada por el extraño bulto le corneara y viera en él una buena ración de heno y paja para darse un festín.
Hoy la vaquilla se ha transformado en un hombre-toro con horca en vez de cuernos, y no muy buenas intenciones…
En La Alberca también existió la costumbre de hacer un muñeco de paja que representaba a Judas Iscariote y se le ahorcaba desde lo alto del campanario de la Torre Y la quema del mismo junto a la figura noble de piedra del cerdito de San Antón mostraría a este las bondades mágicas de purificación del fuego, para con los marranos, gurrinos, cerdos y mil nombres más.


